Adeste, fideles, laeti, triumphantes. Venite, venite in Bethlehem. Natum videte Regem Angelorum.

El otro día me puse a leerle un cuento a mi hijo mayor (3 años y poco), que trata de la vida de un niño (Teo) y de lo que le rodea, muy chulo. El caso es que ya lo habíamos leído hacía un tiempo y mi hijo me dijo “mami, eso ya me lo sé”. Entonces tuve que hacer uso de toda mi creatividad y contarle el cuento de otra forma, haciendo paradas en cada detalle de los dibujos y contando otra versión del cuento que a mi hijo le gustó (al menos se fue satisfecho a la cama).

Cuando se ha realizado un primer análisis del site y después de conocer las carencias y los puntos fuertes del mismo hay que empezar a tomar decisiones basadas en datos. ¿Por donde seguir?

Cada cambio que se haga en el site ha de generar un análisis comparando el antes y el después, sobre todo en aquellos cambios que hayan supuesto un desembolso alto de dinero. ¿Ha repercutido positivamente cambiar el diseño de la home en cuanto a los productos ofertados?

Cada KPI que suba o baje de manera resaltable hay que indagar en el por qué. El ir profundizando nos puede llevar a explorar algo que nunca se había tenido en cuenta, por ejemplo el contar con un descenso continuado en el número de contrataciones nos lleva a indagar si esto se produce por un descenso a la par en las visitas, si es así podemos ir más allá y ver de qué fuente hemos perdido tráfico… ¿y si resulta que nos han visitado menos desde Google porque tenemos olvidado nuestro posicionamiento orgánico y hemos caído de posición a favor de la competencia?

Finalmente, habría que establecer periódicamente el análisis de los objetivos que tenemos definidos en el site, lo que nos va a reportar éxito (o no), ¿qué está pasando con estos objetivos? ¿vamos cumpliéndolos? O por el contrario… ¿estamos lejos de lograrlos?

Para determinar si los datos son positivos o negativos se necesita un objetivo, así podremos establecer comparaciones entre lo que tenemos y lo que deberíamos tener, por lo que será más fácil saber dónde nos encontramos. El establecer un objetivo conlleva determinar qué KPIs serán las que mejor midan la consecución del mismo, por lo que estará más claro qué factores son los que influyen para llegar o no a alcanzarlo y, por consiguiente, también los pasos a tomar en caso de que nos desviemos del propósito.

Cuando empecemos a profundizar en los datos nos daremos cuenta de que llega un momento en el que no se puede ir más allá. Es entonces cuando la segmentación entra en juego, como en el ejemplo de antes, cuando descubrimos que las visitas bajan a la vez que las conversiones, lo único que nos puede ayudar a seguir indagando es segmentar la información para llegar a donde puede estar la diferencia. El segmentar la información nos hará más claro saber por qué no estamos llegando al objetivo (la campaña de Adwords no nos está reportando el éxito esperado o ya no tenemos ese link maravilloso que nos reportaba un alto porcentaje de visitas desde un medio externo). Y en caso de que vayamos consiguiendo objetivos como churros, la segmentación puede darnos pistas de qué es lo que está funcionando tan bien, para poder copiar esta actuación en el futuro y en distintos objetivos.

En algunos casos ni siquiera el segmentar la información puede darnos pistas sobre el por qué no estamos llegando a un objetivo. Es entonces cuando empieza la labor creativa del analista web… basando las respuestas en la experiencia o simplemente en la intuición (quien la tenga, je je)… ¿qué es lo que puede estar fallando? Siempre ayuda el escribir todo lo que se nos ocurra en plan brain storming, para tener varias hipótesis sobre las que trabajar. Muchas veces estas hipótesis no estarán basadas en datos, ni siquiera en el comportamiento anterior de los factores, pero merece la pena tener en cuenta todo lo que se nos ocurra. Porque cuando decidamos las hipótesis que, a nuestro juicio, tienen más posibilidades de ser acertadas estableceremos un test para basar en números nuestras peazo teorías precoces :)

Recordar, un analista web debe ser capaz de separar el ruido de lo importante. Debe interpretar los datos y entender las métricas en su contexto. Aquí es donde el analista web marca la diferencia, intentando fijarse en cada detalle, cambiando el cuento según los datos e identificando en cada situación lo que puede ser importante para lograr los objetivos marcados.

Feliz Navidad!!!!

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